viernes, 25 de mayo de 2012
GIBRALTAR (25/05/2012)
viernes, 18 de mayo de 2012
LA BURBUJA (18/05/2012)
viernes, 11 de mayo de 2012
INVERTEBRADOS (11/05/2012)
viernes, 4 de mayo de 2012
UN MONSTRUO EN EL PARAÍSO (04/05/2012)
viernes, 27 de abril de 2012
NACIDOS PARA CORRER (27/04/2012)
viernes, 20 de abril de 2012
VIÑETAS (20/04/2012)
Ha sido la semana soñada de un dibujante de viñetas. Seguro que Antonio Mingote ha presentado una reclamación formal allá arriba, y con razón: jubilarlo de la vida en vísperas de unos acontecimientos tan notables, llenos de animales exóticos, viudas argentinas y monarcas en apuros, se antoja de una crueldad innecesaria. ¡Con lo bien que le salían los elefantes al maestro! Como un servidor ha sido siempre un dibujante bastante mediocre, voy a hacer mi contribución al género, desvirtuándolo: describiré con palabras la viñeta que mis torpes manos no son capaces de pintar. Un perro flaco, muy flaco. En el lomo, deformado por los pliegues de la piel sobre el costillar, un rótulo reza “España”. Debajo de los ojos del chucho, que miran melancólicamente hacia el espectador, nace una trompa de elefante que cae lánguida hasta el suelo. En el extremo de la trompa, dos aparatosos labios femeninos de un rabioso rojo carmín. “A perro flaco, todo son trompas”, titula la viñeta. No se me ocurre otra forma mejor de retratar los tiempos que vivimos. Estos días, en España, se habla y se escribe demasiado, sin mesura y con poca reflexión. Quizás estamos necesitando que, por un día, callen las tertulias, envainen los columnistas y los periódicos se llenen de viñetas para que, en medio de un silencio reparador, cada cual piense en las consecuencias de lo que dice, más allá del pasado mañana. De esta manera, a lo mejor empezaban a tomarnos otra vez en serio en el exterior. Cristina Kirchner, Hillary Clinton, Nicolas Sarkozy, Mario Monti y los entrañables periodistas del Financial Times se lo pensarían dos veces antes de hurgar en la herida, si por fin supieran que los españoles también podemos cerrar filas en los malos momentos. Dibujando viñetas. Sin perder la gracia y el sentido del humor.
viernes, 13 de abril de 2012
TITANIC (13/04/2012)
A lo largo de la historia, miles de barcos han sido zarandeados por las olas, cañoneados, torpedeados o incendiados para acabar hundiéndose en el fondo marino, pero ninguno ha alcanzado más celebridad que el Titanic. Esta semana, cuando se cumple un siglo de su trágico naufragio, la efeméride ha vuelto a provocar una oleada de publicaciones, exposiciones y películas. Superado el respetuoso duelo por los muertos – que damos por finalizado instintivamente cuando no queda nadie vivo que llore sinceramente a alguna de las 1.500 víctimas de la catástrofe –, expediciones submarinas poco respetuosas saquean los restos del trasatlántico, sabedores de que serán un negocio seguro. Es probable que si el pecio no estuviera a 4.000 metros de profundidad, ya no quedaría ni un tornillo. Para explicar esta atracción algo morbosa, algunos han comparado el hundimiento del Titanic con la caída de las Torres Gemelas, como el símbolo de una época. Creo que es algo más sencillo. El Titanic nos apasiona porque en él viajábamos la humanidad entera; la vanidad, el ingenio, la codicia, el amor, el heroísmo, la cobardía y la imbecilidad, todos reunidos en el mismo barco surcando un océano infinito, escenario perfecto donde representar nuestra trágica insignificancia... A las 23.00 horas del 14 de abril de 1912, el operador de radio del Titanic recibió una llamada desde otro barco, el Californian, que le alertaba de la presencia de icebergs en la zona. Agobiado por la multitud de telegramas que los orgullosos pasajeros del trasatlántico querían transmitir, contestó desabridamente a su colega: “¡Cállate! ¡Estoy ocupado!”. Ofendido, el operador del Californian apagó la radio y se echó a dormir. Cuarenta minutos después, el Titanic chocaba contra un iceberg y lanzaba una desesperada llamada de socorro. El Californian no acudió al rescate.